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miércoles, 8 de marzo de 2017

Necrópolis de las Aguilillas


En enero de 1991, el vecino de Ardales, D. Francisco Marín Muñoz, pastor en la zona de «Las Aguilillas», convenció a Pedro Cantalejo y María del Mar Espejo de que fuesen a ver unos nidos de ametralladora de la Guerra Civil. Cuando se las mostró a los estos arqueólogos comprobaron que eran estructuras prehistóricas. Quedó patente la existencia de estructuras de la Guerra Civil y el aprovechamiento como refugio de varias cuevas artificiales de época prehistórica.

Las excavaciones se desarrollaron en 1994 por un equipo arqueológico conformado por José Ramos, Ángel Recio, Emilio Martín, María del Mar Espejo, Pedro Cantalejo... entre otros, contó con el apoyo financiero del Ayuntamiento de Ardales, la Escuela Taller Parque Ardales, la Diputación de Málaga y la tutela de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Los resultados arqueológicos y antropológicos fueron publicados en varios congresos nacionales y en la Revista de Arqueología.

Se trata de una necrópolis en cuevas artificiales en la que se han documentado una serie de 7 estructuras funerarias labradas en las areniscas miocénicas del Cerro de las Aguilillas que le da nombre, con una cota máxima de 503 m.s.n.m.. Las cuevas artificiales que conforman esta necrópolis han sido encuadradas cronológicamente hacia un Calcolítico final y Bronce inicial. Están dispuestas en cuatro sectores diferenciados.

Entrada a la necropólis






En la actualidad el cerro está repoblado de pino carrasco (Pinus Halepensis).




El cerro de las Aguilillas está situado entre el Guadalteba y el Turón. Afloró hace unos 25 millones de años  y, en la actualidad, tiene una altura media de 500 m sobre el nivel del mar.  La situación privilegiada del enclave, sobre los valles, le confiere un valor estratégico que no escapó a las sociedades  prehistóricas.




Estos valles y montañas estuvieron ocupados desde el Paleolítico, como demuestran las numerosas herramientas de caza abandonadas en las orillas de los ríos y las extraordinarias pinturas y grabados conservados en la Cueva de Ardales. Hace más de siete mil años, las primeras tribus pastoras y agricultoras se asentaron por estos valles, ocupando los territorios fértiles y los pastos de montaña de la Comarca del Guadalteba.

Con el paso del tiempo este territorio se fue constituyendo como un lugar de paso entre los llanos de Antequera y la Serranía de Ronda, entre el litoral del Mediterráneo y el valle del Guadalquivir. Las poblaciones, que vivían en este enclave, ya conocían el metal y habían desarrollado una economía que explotaba la tierra y criaba animales.

Esta incipiente sociedad de clases es la que construyó las tumbas en Las Aguilillas, una serie de panteones familiares agrupados que se convirtió en una gran necrópolis. Una aldea de los muertos en un lugar centralizado, cercano a sus hábitats  y  poblados. Estas tumbas se excavaron en la roca hace 4.000 años, aproximadamente.




Hace más de cuarenta siglos, con un clima parecido al nuestro, los habitantes de la Comarca del Guadalteba desarrollaron una economía basada en el pastoreo de cabras y en una agricultura de subsistencia que sembraba trigo, cebada, habas, guisantes y poco más. Las tribus disponían también de algunos cerdos, bueyes y caballos. No habían abandonado la caza, sobre todo de cabras monteses, conejos y liebres. En las aldeas, con cabañas semicirculares, eran frecuentes los perros, aprovechados como animales de compañía, vigilancia y ayudantes de la caza. Las actividades cotidianas incluían la recolección de miel, de colorantes minerales, de rocas de sílex para fabricar herramientas cortantes, madera para mangos y muebles, se recogía la sal de las Lagunas de Campillos/Fuente de Piedra, para la conservación de alimentos. La fabricación de cerámica también llenaba de ocupaciones los días. De vez en cuando, los primeros comerciantes recorrían los valles con los novedosos objetos de metal, abriendo rutas de intercambios entre el Guadalquivir y la costa del Mediterráneo.  Estamos en la Edad del Bronce.




En la zona de confluencia de los tres valles (Guadalteba, Guadalhorce y Turón), las poblaciones prehistóricas trataron de controlar estratégicamente el territorio desde finales del Neolítico (hace unos seis mil años). Las pequeñas aldeas, dispersas junto a la orilla de los ríos y arroyos, van dando paso a grandes poblados que llegaron a fortificarse. Dos de los principales poblados prehistóricos se situaron frente a la necrópolis de las Aguilillas. Uno, en el Espolón del Guadalhorce, tuvo su origen hace cinco mil años, construyéndose una muralla perimetral al final de su vida útil, pero, hace unos cuatro mil años, se abandona.

El otro gran poblado, situado en el Cerro del Castillón, en la encrucijada de los ríos, se construye ya fortificado, quizás por los habitantes del Espolón tras su abandono. Este núcleo funciona desde hace cuatro mil años y controló  la unión de los ríos hasta época romana.

Aunque se han detectado más aldeas en el actual entorno de los embalses, probablemente relacionadas también con las Aguilillas, la entidad de estos dos poblados los implica, directamente, en la construcción y uso de la necrópolis.



El ritual que se practicó incluía el depósito de restos óseos humanos en las cámaras y nichos, acompañados de numerosos ajuares funerarios, consistentes en la inclusión de vasos cerámicos y herramientas de sílex. Nunca se enterró un cadáver, sino sólo sus huesos. Lo que supone que, en la práctica debieron existir necrópolis de primera inhumación, asociadas a las aldeas que recibirían los cadáveres tras su muerte, y que estas tumbas de las Aguilillas eran usadas como panteones colectivos de los distintos grupos tribales acantonados en los valles del Gauadalteba y el Turón.

Entre los restos arqueológicos estudiados destacan un betilo de piedra, amuleto en foma de huevo gigante, claramente relacionado con la fertilidad, la sexualidad y el renacimiento. En este caso su localización en la necrópolis responde a la creencia en la otra vida.

Materiales antropológicos y arqueológicos.




Los paneles actuales fueron instalados por el Consorcio Guadalteba en 2009, dentro del programa Red Patrimonio Guadalteba, los textos y las imágenes son de Pedro Cantalejo y el diseño de Antonio Aranda.

Comenzamos con el primer grupo de tumbas, dos en el piso inferior y otra doble en el superior. Las tumbas situadas en este primer sector fueron revueltas, en parte, durante la Guerra Civil española, usadas como refugio de las tropas republicanas. Sin embargo, no supuso un saqueo arqueológico, pues durante las excavaciones se recuperaron centenares de objetos prehistóricos y en muchos sectores (corredores, antecámara y nichos) los estratos no habían  sido alterados.




Este grupo de tres tumbas conforman un conjunto de gran interés arquitectónico. En los tres casos, la arenisca fue horadada con picos de piedra, de los que se pudieron estudiar más de doscientos. Con estas herramientas de canteros, recuperadas en los entornos de las tumbas, se realizaron todas las estructuras de la necrópolis. En dos de estas tumbas son muy evidentes los corredores de acceso y el empleo de losas de cierre de las que han quedado las ranuras de apoyo.




La tumba de la izquierda conserva un corredor y tuvo una pequeña antecámara, cubierta con losas dispuestas en aproximación de hiladas y una cámara circular carente de nichos.  




En la zona inferior de la fotografía se observa un canalillo, ahora cubierto de arena, que tuvo la función de drenar las aguas de lluvia.







En el suelo se observa una ranura para encajar una gran losa.




En una de las paredes podemos ver un antropomorfo grabado con buril fino. En las tumbas de las Aguilillas se han conservado vestigios considerados formas de expresión artística. Entre ellos destacan los motivos grabados pertenecientes al denominado Arte Esquemático. El arte rupestre el uso social del espacio, convirtiendo las tumbas en edificios vinculados con las tradiciones y creencias de los antepasados.




También esta figura.




Planta y alzado de la tumba (extraído del cartel que hay en la necrópolis)




La tumba de la derecha tuvo corredor, un nicho en la antecámara, en su origen cubierto por losas conformando una falsa cúpula y una gran cámara central, con dos nichos laterales.







Nicho u hornacina en la antecámara













En la pared de esta tumba se puede ver la figura de un antropomorfo grabado con cincel.




Agrupados en la zona de entrada de esta tumba se hallaron más de doscientos picos de canteros 




Planta y alzado de la tumba




Y ahora vamos a la tumba del piso superior.




Esta tumba ha llegado a nosotros incompleta o, sencillamente, no se terminó de construir. Actualmente presenta los restos de una cámara y dos nichos.




En el suelo podemos ver una cazoleta con canal de desague.




En la pared de la derecha existía el grabado de una figura antropomorfa pero desapareció en el verano de 2000 a causa del fuego, aunque ha podido ser reproducido gracias a las fotografías realizadas durante las campañas de excavaciones.




Planta y alzado de la tumba




Unos 50 metros al E se encuentra la tumba 4.







Dentro de las variables tipológicas estudiadas en las Aguilillas, la tumba 4 puede considerarse una construcción semirupestre, dado que, con toda probabilidad, se excavó sin corredor y con una planta ovalada que contenía la antecámara y la cámara separadas por un tabique. Los restos de un pilar apoyaría la idea de que se culminó con una cubierta apoyada en postes de madera que han dejado sus hoyos alrededor de la tumba. Su aspecto final seria parecido a una cabaña o un túmulo.

El proceso de excavación ofreció como resultado la aparición de un único enterramiento, localizado en la cámara, en mal estado de conservación. El ajuar consistía en algunos fragmentos de cerámica, y algunas piezas de silex, entre las que destaca una punta de flecha sin usar.

El esfuerzo de construcción y el hecho de haber sido ocupada por un solo individuo, avalaría la hipótesis de que se concibiera como sepulcro colectivo y que se abandonara tras la primera deposición, quizás por derrumbe de la parte efímera de la estructura.






Planta y alzado de la tumba



El aspecto que pudo tener la tumba inicialmente.




Caminamos por la loma del cerro en dirección sur







Llegamos a la tumba 5.







Su excavación y estudio supuso el análisis de la estructura arquitectónica más interesante del conjunto. Realmente la composición conceptual es parecida a la mayoría, ya que presenta corredor y un ensanche a modo de antecámara. Siendo la cámara principal, de mayor tamaño, y un nicho de menor tamaño, dispuestos de forma lineal. 






Respecto al hecho de que se cubra con grandes losas, se valoran dos hipótesis:

- La primera supone el hecho de que los constructores tuvieron un problema de hundimiento en la zona de confluencia entre el corredor y la cámara principal, que solucionaron con muros de contención y dos losas. A partir de este incidente, los constructores deciden cubrir toda la cámara y el nicho con las grandes losas.

- La segunda, plantea la idea de que fuese construida directamente con modelos arquitectónicos megalíticos, aunque siguiendo un proceso local de excavación de las cámaras. La estructura funeraria resultante, se cubrió con un túmulo. La arquitectura emplea recursos tanto del megalitismo dolménico, como de las estructuras negativas, talladas en las rocas conocidas como "cuevas artificiales". Un híbrido de gran interés patrimonial.










La segunda hipótesis plantea la relación de esta necrópolis con el fenómeno dolménico, tan patente en la zona de Antequera. Los modelos megalíticos habrían calado en estas poblaciones pese a las diferencias en sus estructuras económicas. Ya que estas son comunidades de sierras con una base agraria escasa que no producirían grandes excedentes económicos. Mientras que, su relación con las economías pastoriles presentes en estas montañas, parecerían más lógicas, pero las modas se aplicarían a través de la utilización de elementos parciales arquitectónicos como el empleo de grandes losas.

De esta misma época de constructores de tumbas son los dólmenes de Menga, Viera y Romeral.




Planta, alzado y sección de la tumba




Unos 70 metros al SW llegamos al último conjunto, las tumbas 6 y 7. El amplio territorio que se abre desde las dos tumbas, prácticamente todo el valle del Turón, desde el norte, relaciona estas construcciones con las campiñas productoras de cereales desde el Neolítico.




Estas tumbas ofrecieron, por cantidad y calidad, la información mas abundante e interesante sobre los rituales de los enterramientos que se practicaron en esta necrópolis. El hecho de no haber sido afectadas durante la guerra civil, la convirtieron en las únicas que mantuvieron el depósito funerario prácticamente intacto, por lo que se pudo reconstruir los rituales de enterramientos con mayor precisión. El centro de las cámaras contenía numerosos fragmentos líticos tallados, así como gran cantidad de huesos fragmentados, sobre todo de fauna, también, algunos vasos cerámicos rotos. Junto a las paredes aparecieron cráneos y cuencos completos y contiguos a ellos, objetos considerados de adorno o prestigio, como cuentas de collar fabricadas en conchas marinas, amuletos en piedra, grandes cuchillos en silex y los únicos objetos metálicos aparecidos en la necrópolis. Los interiores de los nichos que conservaban niveles arqueológicos, permitieron documentar depósitos funerarios que contenían un varón y una mujer, en cada uno de los casos, salvo en uno de ellos donde además había restos óseos de un individuo infantil (sin precisar su sexo).

Las dos estructuras, asociadas por proximidad, presentan un modelo parecido, carentes de corredores, con una reducida antecámara y una cámara central o principal, en la que se excavaron tres y dos nichos, respectivamente.

La variable del modelo constructivo, sin corredores, no debe suponer, a priori, una variante entre los conceptos sociales y económicos de sus usuarios, ya que el reparto o funcionalidad de las estancias interiores, responde a un único modelo, común al resto de enterramientos de las Aguilillas.




En la tumba seis se conservan tres nichos situados en un plano elevado con respecto al piso de la cámara principal.










Planta y alzado de la tumba 6




En la tumba siete, de menores dimensiones, se conservó in situ una gran losa que cerraba uno de los nichos, en cuyo interior se conservaba un enterramiento infantil asociado a una pareja de adultos. Entre la cámara y el exterior, existe un escalón de piedra.











Planta y alzado de la tumba 7




De las investigaciones arqueológicas y antropológicas se deducen los siguientes datos científicos:

- Se han documentado restos de una cincuentena de personas (repartido en porcentajes parecidos, hombre y mujeres). La edad mas frecuente de muerte es alrededor de los 40 años. Aunque hay mas de doce con edad inferior a los 15 años.

- Todos los enterramientos estudiados son en segunda deposición. Las Aguilillas fueron una serie de panteones con osarios. En las poblaciones que usan la necrópolis se documentan dos grupos raciales. Uno de ellos pudiera provenir de ramas centroeuropeas, el otro, probablemente procedan de poblaciones mas autóctonas. Los enterramientos de ambos grupos están mezclados.

De todos los estudios y análisis realizados se desprende que la necrópolis fue construida y usada durante casi dos siglos, entre 3.900 y 4.100 años antes del presente.


Vamos al último de los hitos de este lugar, pero de época mas reciente.




Durante el otoño/invierno de 1936, las tropas nacionales sitian la provincia de Málaga y se establecen en la población de Peñarrubia, desde allí, intentan la toma del pantano del Chorro y del pueblo de Ardales. Un destacamento del ejército republicano, desde este Cerro de las Aguilillas, organiza la defensa del frente. El grupo, a cargo de un capitán, se atrinchera en el entorno de las tumbas prehistóricas, aprovechándolas, en algunos casos, como refugios o nidos de ametralladoras.

El empuje de la ofensiva contra Málaga llega a su punto más beligerante a finales del mes de enero de 1937. En la ofensiva contra el pantano de El Chorro, la batalla se cobra cinco militares republicanos. A partir de este momento, la tropa republicana se repliega al pueblo de Ardales y abandona el Cerro de las Aguilillas.

Trincheras




Durante las excavaciones arqueológicas desarrolladas en 1994, se encontraron algunos objetos pertenecientes a los soldados republicanos. Son recuerdos para olvidar. Sin embargo, sirven para reflexionar sobre la vida y la muerte en todas las épocas de la humanidad, hace cinco mil años o hace casi ochenta.



Y eso es todo


  • Fuentes consultadas: Paneles informativos distribuidos por la Necrópolis.

martes, 7 de junio de 2016

Dolmen del Cortijo de la Mimbre


El Dolmen del Cortijo de la Mimbre se encuentra en el término municipal de Alpandeire (Málaga), cercano al arroyo Audalázar, al este del Cerro del Fraile, en el Cortijo de la Mimbre.

El dolmen está integrado en el conjunto de la Necrópolis de Encinas Borrachas, junto con el Dolmen de Montero y el Dolmen de Encinas BorrachasAunque ya en 1946 S. Gimenez Reyna hablaba de la existencia de un sepulcro megalítico en las cercanías de la Fuente del Espino y que no llegó a excavar, se cree que puede ser otro distinto a este.

Los trabajos de excavación se realizaron a lo largo del mes de Agosto de 1983 por Antonio Garrido, Ignacio Marques y Fernando Villaseca, siendo publicado un año después. "El dolmen del Cortijo de la Mimbre representaría el extremo mas meridional hasta el momento de una vía de penetración del ritual megalítico que, tras arraigar en las tierras de Ronda, penetraría, hacia el sur, en el valle de Genal a través del Arroyo Audalázar."

Se halló material lítico basado en puntas de flechas y láminas de sílex. También trozos de cerámica y restos óseos. 

Dolmen del Cortijo de la Mimbre



Dolmen del Cortijo de la Mimbre



Dolmen del Cortijo de la Mimbre



Planta y alzados del Dolmen del Cortijo de la Mimbre.

Dolmen del Cortijo de la Mimbre









lunes, 6 de junio de 2016

Dolmen de Montero


El Dolmen de Montero o de Fuente de la Piedra se encuentra al norte del término municipal de Alpandeire (Málaga), en la cabecera del arroyo Audalázar, entre el Cerro Montero, el Cerro de Doña María y la Loma de Conejillos, en la tierras del Cortijo Montero y cercano a la Fuente de la Piedra. Su situación indica la importancia de la zona como lugar de paso entre el Valle del Genal y la Meseta de Ronda ya en el tercer milenio a. C.

Fechado en la Edad del Cobre (hace 6000 años aproximadamente), está integrado en la Necrópolis de Encinas Borrachas, junto con el Dolmen del Cortijo de La Mimbre y el Dolmen de Encinas Borrachas. Aunque se tiene constancia de la existencia de estas sepulturas desde 1946 por la referencias de S. Giménez Reyna, la excavación fue llevada a cabo en 1977 por Teresa Aguado Mancha e Ignacio Marqué Merello.

El dolmen se encuentra en un pésimo estado de conservación y solo se conserva la zona mas próxima a la cabecera. Se cree que pudo tratarse de un sepulcro de galería.


Dolmen de Montero



Dolmen de Montero



Dolmen de Montero



Dolmen de Montero durante los trabajos de excavación.

Dolmen de Montero



Planta y alzados del Dolmen del Montero.

Dolmen de Montero







martes, 31 de mayo de 2016

Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos


El el II Congreso de Prehistoria de Andalucía (año 2012) se dio a conocer un nuevo santuario prerromano en el Parque de los Alcornocales y en el término de Cortes de la Frontera: el Cerro de los Castillejos.

El Cerro de los Castillejos consta de una doble meseta. En la mas elevada hay una roca en la que se encuentra tallada la figura de un ave sobre una torre. El ave podría tratarse de un buitre con perspectiva frontal, excepto la cabeza que está girada. En la pata derecha se aprecian cinco garras. La técnica de grabado es el repiqueteado con algún elemento de hierro. Sus dimensiones son de 80x50 cm.

Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos

"La representación de la figura del buitre sugiere para el lugar un santuario funerario, de acuerdo con el simbolismo del animal. La utilización de metal, con toda probabilidad hierro, apunta a un carácter "tardío", que unido al motivo de las cenefas, apunta a grandes rasgos a la Edad del Hierro."

Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos


Aquí vemos las imágenes que se publicaron en el II Congreso de Prehistoria de Andalucía.
Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



En la parte central de la roca hay abierto un pasillo.

Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



En el lado izquierdo hay tallada una cubeta con canal de desague.

Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Hay otras cazoletas talladas pero sin canal de desague.

Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



También se observan  una serie de líneas a modo de cenefas.

Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Alineamiento situado a pocos metros.

Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



En la otra meseta del cerro parece que hubo un recinto fortificado con un perímetro de unos 700 metros. Al parecer en la esquina sureste pudo haber sido destruida una torre de esquina. El recinto tenía al menos cuatro bastiones.


Alineamientos o restos de muros defensivos.

Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos



Santuario Prerromano del Cerro de Los Castillejos


Y eso es todo lo que vi y pudo ser.


Bibliografía:

Un nuevo Santuario Prerromano en el Parque de los Alcornocales: El Cerro de los Castillejos. II Congreso de Prehistoria de Andalucía. Autores: Carlos Gozalbes Cravioto (Universidad de Málaga), Enrique Gozalbes Cravioto (Universidad de Castilla-La Mancha) y Helena Gozalbes García (Universidad de Granada).

miércoles, 25 de mayo de 2016

Dolmen de Encinas Borrachas


El Dolmen de Encinas Borrachas se encuentra situado en el puerto del mismo nombre, que constituye un umbral que a una altura de 1.000 m comunica la meseta de Ronda con la cuenca del río Genal a través del arroyo Audalázar. Está integrado en la Necrópolis de Encinas Borrachas, junto con el Dolmen del Montero y el Dolmen del Cortijo de La Mimbre, ubicados los tres en el término municipal de Alpandeire (Málaga). Aunque se tiene constancia de la existencia de estas sepulturas desde 1946 por la referencias de S. Giménez Reyna, la excavación fue llevada a cabo en 1977 por Teresa Aguado Mancha e Ignacio Marqué Merello.

Está fechado en la Edad del Cobre (hace 6000 años aproximadamente). La excavaciones arqueológicas realizadas en este dolmen han permitido saber que había al menos cinco individuos (tres hombres y dos mujeres), de los que se han podido obtener datos tan curiosos como la existencia de una fractura ósea o la caída de piezas dentales anteriores a la muerte.

El sepulcro de Encinas borrachas es un dolmen de galería con planta basicamente rectangular y segmentado en dos tramos mediante una estructura perpendicular al eje longitudinal del sepulcro. Tiene unas dimensiones aproximadas de 6,30 m. x 1,40 m y el mayor ortostato mide 1,t4 m. de altura. La orientación es de 135º sureste.

En la cuenca del arroyo Audalázar se han hallado otros enterramientos megalíticos, como el Dolmen del Montero y el del Cortijo de la Mimbre, entre otros, lo que indica la importancia del Puerto de las Encinas Borrachas como lugar de paso entre el Valle del Genal y la Meseta de Ronda ya en el tercer milenio a. C.

Dolmen de Encinas Borrachas



Dolmen de Encinas Borrachas



Dolmen de Encinas Borrachas



Dolmen de Encinas Borrachas



Dolmen de Encinas Borrachas



Dolmen de Encinas Borrachas



Dolmen de Encinas Borrachas



Dolmen de Encinas Borrachas



En primavera

Dolmen de Encinas Borrachas




Planta y alzados del Dolmen de Encinas Borrachas.
Dolmen de Encinas Borrachas



En la cuenca del arroyo Audalázar existen otros dos enterramientos megalíticos, el Dolmen del Montero y el del Cortijo de la Mimbre.

                                                                  Dolmen del Montero                                                                    Dolmen del Cortijo de la Mimbre
Dolmen de Encinas Borrachas



Y eso es todo por ahora.

jueves, 28 de abril de 2016

Pinturas rupestres del Abrigo de Matacabras (Peña de los Enamorados)


La relación entre la Peña de los Enamorados y la necrópolis dolménica de Antequera es innegable, conformando un paisaje común de marcado carácter simbólico.  La cara norte de la Peña de los Enamorados tuvo una importancia muy especial en la Prehistoria Reciente, actuando como centro de un recinto ceremonial. Un perfil humano que parece surgir de la tierra y que encandila a quien lo advierte. Precisamente eso debió ocurrirles a las mujeres y hombres que vivieron por estas tierras hace más 6.000 años y que, hechizados por su morfología, decidieron orientar el dolmen de Menga hacia aquel lugar.

Los dólmenes o túmulos de Menga, Viera y El Romeral, cuya vinculación con eventos astronómicos o con hitos territoriales, son el reflejo de la dialéctica entre la sociedad que los concibió y el espacio que la rodeaba. En este sentido son conocidas las orientaciones de los ejes de sus corredores: el de Menga hacia el abrigo de Matacabras en la Peña de los Enamorados; el de Viera hacia el orto solar en los equinoccios; y el de El Romeral hacia la sierra del Torcal.

El sepulcro de Menga está orientado hacia el noreste, es decir, al norte de la salida del sol en el solsticio de verano; una orientación totalmente anómala en este contexto cultural, ya que en lugar de hacerlo hacia un solsticio o equinoccio se orienta hacia la Peña de los Enamorados, un macizo calizo cuya silueta presenta un acusado aspecto antropomórfico, que asemeja un rostro humano vuelto hacia arriba, como la cara de un gran gigante dormido.

Los estudios arqueológicos llevados a cabo en esta gran montaña han mostrado que en su cara Norte, que se presenta como un imponente farallón rocoso de casi 100 m de altura y color rojizo, hubo un área de actividad ritual entre finales del Neolítico y comienzos de la Edad del Cobre. Cuando se ha calculado con exactitud la proyección del eje axial de Menga, así como los campos visuales máximos desde el fondo de la cámara y desde el primer pilar de esta construcción, se ha comprobado que el campo visual máximo desde el interior de la cámara abarca exactamente la totalidad del desarrollo geográfico del macizo de La Peña de los Enamorados. Lo que es particularmente importante es que la proyección del eje axial de Menga corta de forma casi exacta la ubicación de un santuario con arte rupestre descubierto al pie de ese farallón rocoso al Norte de La Peña de los Enamorados: el Abrigo de Matacabras, lugar que cuenta con pinturas rupestres, con motivos antropomorfos y zoomorfos.



Alineación visual del Dolmen de Menga con la Peña de los Enamorados y el Abrigo de Matacabras.

Peñón de los Enamorados



Peña de los Enamorados

Peñón de los Enamorados



Entrada al dolmen de Menga.

Dolmenes de Antequera



Parte trasera del túmulo del dolmen de menga.

Dolmenes de Antequera



La flecha roja marca la entrada al dolmen de Menga vista (con zoom) desde la Peña de los Enamorados y el Abrigo de Matacabras.

Peñón de los Enamorados



En el Abrigo de Matacabras se identifican al menos dos fases de pinturas. Fueron publicadas por primera vez en 1991 por la investigadora Eugenia Muñoz Viva en la revista 'Zephirus' de la Universidad de Salamanca. El abrigo alberga además un enterramiento orientado al Noroeste, de cronología postpaleolítica.

Panel principal del Abrigo de Matacabras

Abrigo de Matacabras



Grupo superior con figuras zoomorfas (pectiniformes) y antropomorfas. 

Abrigo de Matacabras



Aunque deficientemente conservadas, las pinturas del Abrigo de Matacabras, con líneas paralelas onduladas, pueden situarse en un momento temprano de la pintura rupestre esquemática, asociado al mundo del Neolítico Antiguo Medio.

Abrigo de Matacabras



Las pinturas coinciden con la presencia próxima y en estrecha relación de intervisibilidad de dos menhires, uno de los cuales conecta con un notable conjunto de microlitos geométricos o pequeño cromlech (García Sanjuán; Wheatley).

Abrigo de Matacabras



Abrigo de Matacabras



Abrigo de Matacabras



En la cara sureste de la Peña de los Enamorados se localizan restos de muros y diversas tumbas argáricas (cultura del sudeste peninsular perteneciente a la Edad del Bronce). Junto a las sepulturas en cista (en forma de caja) también se encontró abundante material arqueológico, compuesto fundamentalmente por cerámica a torno y a mano. Las tumbas se descubrieron a principios del siglo XX con las trincheras que se abrieron para construir el ferrocarril.

Cista argárica

Abrigo de Matacabras



Restos de muros.

Abrigo de Matacabras



Dolmenes de Antequera


Y aquí echo el freno, porque no dispongo de mas tiempo.


Enlaces interesantes en mi blog:

Ruta circular por la Peña de los Enamorados

Dólmenes de Antequera




YA ESTÁ EN VIMEO EL DOCUMENTAL SOBRE LOTHAR BERGMANN: EL DIBUJO DEL TIEMPO

El Dibujo del Tiempo