jueves, 28 de abril de 2016

Pinturas rupestres del Abrigo de Matacabras (Peña de los Enamorados)


La relación entre la Peña de los Enamorados y la necrópolis dolménica de Antequera es innegable, conformando un paisaje común de marcado carácter simbólico.  La cara norte de la Peña de los Enamorados tuvo una importancia muy especial en la Prehistoria Reciente, actuando como centro de un recinto ceremonial. Un perfil humano que parece surgir de la tierra y que encandila a quien lo advierte. Precisamente eso debió ocurrirles a las mujeres y hombres que vivieron por estas tierras hace más 6.000 años y que, hechizados por su morfología, decidieron orientar el dolmen de Menga hacia aquel lugar.

Los dólmenes o túmulos de Menga, Viera y El Romeral, cuya vinculación con eventos astronómicos o con hitos territoriales, son el reflejo de la dialéctica entre la sociedad que los concibió y el espacio que la rodeaba. En este sentido son conocidas las orientaciones de los ejes de sus corredores: el de Menga hacia el abrigo de Matacabras en la Peña de los Enamorados; el de Viera hacia el orto solar en los equinoccios; y el de El Romeral hacia la sierra del Torcal.

El sepulcro de Menga está orientado hacia el noreste, es decir, al norte de la salida del sol en el solsticio de verano; una orientación totalmente anómala en este contexto cultural, ya que en lugar de hacerlo hacia un solsticio o equinoccio se orienta hacia la Peña de los Enamorados, un macizo calizo cuya silueta presenta un acusado aspecto antropomórfico, que asemeja un rostro humano vuelto hacia arriba, como la cara de un gran gigante dormido.

Los estudios arqueológicos llevados a cabo en esta gran montaña han mostrado que en su cara Norte, que se presenta como un imponente farallón rocoso de casi 100 m de altura y color rojizo, hubo un área de actividad ritual entre finales del Neolítico y comienzos de la Edad del Cobre. Cuando se ha calculado con exactitud la proyección del eje axial de Menga, así como los campos visuales máximos desde el fondo de la cámara y desde el primer pilar de esta construcción, se ha comprobado que el campo visual máximo desde el interior de la cámara abarca exactamente la totalidad del desarrollo geográfico del macizo de La Peña de los Enamorados. Lo que es particularmente importante es que la proyección del eje axial de Menga corta de forma casi exacta la ubicación de un santuario con arte rupestre descubierto al pie de ese farallón rocoso al Norte de La Peña de los Enamorados: el Abrigo de Matacabras, lugar que cuenta con pinturas rupestres, con motivos antropomorfos y zoomorfos.



Alineación visual del Dolmen de Menga con la Peña de los Enamorados y el Abrigo de Matacabras.

Peñón de los Enamorados



Peña de los Enamorados

Peñón de los Enamorados



Entrada al dolmen de Menga.

Dolmenes de Antequera



Parte trasera del túmulo del dolmen de menga.

Dolmenes de Antequera



La flecha roja marca la entrada al dolmen de Menga vista (con zoom) desde la Peña de los Enamorados y el Abrigo de Matacabras.

Peñón de los Enamorados



En el Abrigo de Matacabras se identifican al menos dos fases de pinturas. Fueron publicadas por primera vez en 1991 por la investigadora Eugenia Muñoz Viva en la revista 'Zephirus' de la Universidad de Salamanca. El abrigo alberga además un enterramiento orientado al Noroeste, de cronología postpaleolítica.

Panel principal del Abrigo de Matacabras

Abrigo de Matacabras



Grupo superior con figuras zoomorfas (pectiniformes) y antropomorfas. 

Abrigo de Matacabras



Aunque deficientemente conservadas, las pinturas del Abrigo de Matacabras, con líneas paralelas onduladas, pueden situarse en un momento temprano de la pintura rupestre esquemática, asociado al mundo del Neolítico Antiguo Medio.

Abrigo de Matacabras



Las pinturas coinciden con la presencia próxima y en estrecha relación de intervisibilidad de dos menhires, uno de los cuales conecta con un notable conjunto de microlitos geométricos o pequeño cromlech (García Sanjuán; Wheatley).

Abrigo de Matacabras



Abrigo de Matacabras



Abrigo de Matacabras



En la cara sureste de la Peña de los Enamorados se localizan restos de muros y diversas tumbas argáricas (cultura del sudeste peninsular perteneciente a la Edad del Bronce). Junto a las sepulturas en cista (en forma de caja) también se encontró abundante material arqueológico, compuesto fundamentalmente por cerámica a torno y a mano. Las tumbas se descubrieron a principios del siglo XX con las trincheras que se abrieron para construir el ferrocarril.

Cista argárica

Abrigo de Matacabras



Restos de muros.

Abrigo de Matacabras



Dolmenes de Antequera


Y aquí echo el freno, porque no dispongo de mas tiempo.


Enlaces interesantes en mi blog:

Ruta circular por la Peña de los Enamorados

Dólmenes de Antequera




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