jueves, 19 de diciembre de 2013

Dólmenes de Antequera



".... y uno de los mas notables que he visto entre estos últimos es el Templo Druida construido por los celtas, situado en Antequera, cuya descripción es el objeto de esta Memoria. Este templo, á quien daba el vulgo el nombre de Cueva de Mengal, estaba enteramente olvidado y obstruido por el acumulamienlo de tierras que casi lo llenaban; pero deseoso de devolver a las ciencias arqueológicas un monumento tan notable, no perdoné cuidados ni trabajo hasta conseguir se limpiase, poniéndole también unas puertas para custodiarlo de la gente mal intencionada.
          Aun cuando las primeras veces que entré en él no me atreví a clasificarlo, procurando solo reconocerlo para hacer su descripción artística, no obstante, estudiando luego sobre él, y cotejándolo con los que de igual forma se han encontrado en otros paises, he creido poderlo clasificar con seguridad entre los templos druidas construidos por los celtas; estando también en la persuasión de que es el monumento mas antiguo que existe en España."

Rafael Mitjana, 1847
De la "Memoria sobre el Templo Druida hallado en las cercanías de la ciudad de Antequera"

       


El conjunto que forman los Dólmenes de Menga, Viera y El Romeral, en Antequera, es uno de los mejores y más conocidos exponentes del megalitismo europeo. Es el conjunto de dólmenes más grande de Europa superando al de Stonehenge. Los megalitos constituyen las primeras formas de arquitectura monumental en la prehistoria europea, desarrollándose, de acuerdo con los datos actualmente disponibles, desde comienzos del V milenio antes de nuestra era, período Neolítico, hace unos 6.500 años. Eran utilizados con fines rituales y funerarios.

Los sepulcros megalíticos se caracterizan por poseer un espacio interior, a modo de contenedor, en el que se depositan los cadáveres y sus ajuares y un montículo artificial o túmulo que cubre la construcción a la vez que le da estabilidad. La mayoría se caracterizan por el uso de ortostatos, que son las lajas de piedra que se distribuyen verticalmente clavadas en el terreno mientras que las losas de cubierta o cobijas son aquellas otras lajas de piedra que descansan horizontalmente sobre los ortostatos creando un espacio interior adintelado o en falsa cúpula.

Entre las primeras comunidades de agricultores y pastores de Europa occidental la arquitectura monumental megalítica sirve para fijar ideológicamente la presencia y arraigo de la sociedad en la tierra, siendo sus funciones las de cámaras mortuorias, templos, espacios rituales y lugares para la realización de ceremonias propiciatorias, a menudo relacionadas con la fertilidad de la naturaleza y los antepasados. En general, es bastante improbable que ninguna de estas comunidades (integradas por no más de unas pocas decenas de individuos), acometiera individualmente la formidable empresa de construir los enormes monumentos megalíticos. Esta tarea debió requerir una estrecha cooperación entre numerosas comunidades que compartían códigos religiosos comunes así como una noción compartida de pertenencia tribal o clánica.

El carácter de singularidad del conjunto megalítico de Antequera es su entorno paisajístico, en el que destaca su relación con una formación natural de gran prominencia y significación cultural: la conocida como La Peña de los Enamorados que recuerda por su forma la cara de una mujer durmiente. Estamos ante un paisaje que suministra su símbolo más poderoso en el perfil fragmentado de la La Peña, un icono para crear un diálogo permanente entre el Universo y el ser humano. Frente al formidable envoltorio de piedra, La Peña como un gigantesco signo de interrogación.

La obra de Rafael Mitjana titulada Memoria sobre el templo druida hallado en las cercanías de la ciudad de Antequera, publicada en 1847, marca un antes y un después en el estudio de los Dólmenes de Antequera.


Entramos en el recinto de los Dolmenes de Menga y Viera.

Dolmenes de Antequera


Dolmenes de Antequera



En el interior del centro también se puede ver una proyección audiovisual que habla sobre la historia de la comarca y la construcción de los dólmenes.

Dolmenes de Antequera



Dolmen de Menga

El Dolmen de Menga puede considerarse un sepulcro de corredor en el que un atrio abierto hacia el exterior da paso a un segundo tramo de planta rectangular que, a modo de corredor, sirve de acceso a la cámara, de planta ovalada, quedando marcado el tránsito de corredor a cámara por una alteración en la dirección de la línea de ambos laterales. Está construido con técnica ortostática. La longitud es de 27.50 m. considerando el tramo inicial del atrio. La altura aumenta desde la entrada, con 2.70 m., hacia la cabecera, donde se amplía hasta 3.50 m. La máxima anchura, de 6 m. se alcanza en el tercio final de la cámara, donde las últimas excavaciones han puesto al descubierto un pozo excavado en la arenisca de 1.50 de diámetro por 19.50 de profundidad. Cada uno de los laterales del sepulcro estaría formado por 12 ortostatos; mientras que la cabecera aparece formada por uno sólo. La cubierta la integran 5 losas, ya que falta la primera que formaría la entrada. Estas losas del techo son tan enormes que alguna ronda las 150 toneladas de peso. Por ello se pusieron tres pilares de sección cuadrada centrales como apoyo complementario y coincidiendo con la unión de dichas losas. El sepulcro se cubre con un túmulo de 50 m. de diámetro y está orientado hacia el noreste, es decir, al norte de la salida del sol en el solsticio de verano; una orientación totalmente anómala en este contexto cultural. Sin embargo, la razón de esta anomalía es el alineamiento con La Peña, una montaña que recuerda por su forma un rostro humano. Pudo ser construido en la Edad del Cobre, alrededor del 2500 a. C.


Túmulo y dolmen de Menga
Dolmenes de Antequera



La cara norte de la Peña de los Enamorados tuvo una importancia muy especial en la Prehistoria Reciente, actuando como centro de un recinto ceremonial. Un perfil humano que parece surgir de la tierra y que encandila a quien lo advierte. Precisamente eso debió ocurrirles a las mujeres y hombres que vivieron por estas tierras hace más 6.000 años y que, hechizados por su morfología, decidieron orientar el dolmen de Menga hacia aquel lugar.

La relación entre la Peña de los Enamorados y la necrópolis dolménica de Antequera es innegable, conformando un paisaje común de marcado carácter simbólico. En concreto el eje del corredor del dolmen de Menga se encuentra orientado hacia el abrigo de Matacabras, lugar que cuenta con pinturas rupestres, con motivos antropomorfos y zoomorfos.

Según el británico Michael Hoskin, la mayoría de los dólmenes de la Península Ibérica se orientan hacia la parte del horizonte por donde, en algún momento del año, sale el sol. Así ocurre, por ejemplo, en el dolmen de Viera que queda inundado por los rayos de la luz solar durante los amaneceres equinocciales. Sin embargo, Menga es diferente. En palabras del propio Hoskin: "Se trata del único dolmen andaluz del que yo tenga conocimiento que se orienta a un objetivo terrestre. En realidad, hasta donde yo sé (y mis investigaciones han abarcado cerca de 3.000 tumbas), en éste aspecto Menga es un dolmen único en la Europa continental o en la región mediterránea.".

Dolmenes de Antequera



La flecha roja marca la entrada al dolmen de Menga vista desde la Peña de los Enamorados.

Peñón de los Enamorados



Cara norte de la Peña de los Enamorados vista desde el dolmen de Menga.

Peñón de los Enamorados



Parte de las pinturas rupestres del Abrigo de Matacabras, en la cara hacia la que está orientado el dolmen

Abrigo de matacabras



Del cartel "Las Celebraciones del Sol"
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Dolmenes de Antequera



Dibujo del libro "Memoria sobre el Templo Druida hallado en las cercanías de la ciudad de Antequera", de Rafael Mitjana, publicada en1847. 

Dolmenes de Antequera



Dolmenes de Antequera



Lo primero que se ve en la entrada es un gran trilito (dos ortostatos verticales y una losa de cubierta). El sepulcro se divide en tres zonas: un atrio, un corredor y una gran cámara funeraria. Su longitud alcanza los 27,5 m.

Dolmenes de Antequera



Dolmenes de Antequera



En el comienzo del corredor, en el ortostato de la izquierda, se pueden ver unos signos cruciformes y otro en forma de estrella.

Dolmenes de Antequera


Dolmenes de Antequera



La cámara funeraria ocupa casi las tres cuartas partes de la estructura.  Tiene tres grandes pilares que coinciden con la unión de las cuatro losas de cubierta.

Dolmenes de Antequera



Dolmenes de Antequera



Dolmenes de Antequera



Cada pilar coincide con la unión de dos losas o cobijas.
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Tras el tercer pilar hay un estrecho y profundo pozo con casi 20 metros de profundidad.

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El pozo tiene una profundidad de 19,5 m., la misma longitud que tiene la cámara del yacimiento. No obstante, el dolmen entero mide 25 m de largo y siete de ancho. Las teorías apuntan a que fue construido para uso hídrico de una población.

Carrión, profesor titular del departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada y miembro del Instituto Andaluz de Geofísica, está cada vez más seguro de que el pozo es de la Edad del Bronce, incluso no descarta que se excavase antes de que se edificara el dolmen. Su postura se fundamenta en que en el segundo milenio el agua de la Vega era salada por lo que los habitantes de la zona tendrían que excavar pozos. Además, en la Edad de Bronce, fecha en la que se cree que se edificó Menga (2.500 a. d. C) hubo periodos de sequía bastantes pronunciados. De ahí que fuese habitual que los poblados de aquella época construyesen pozos o aljibes.

El pozo del que ya habló Rafael Mitjana en 1840 y que podría ser coetáneo o anterior a la construcción del dolmen de Menga también guardaba numerosos secretos en su interior. La cavidad fue rellenada en el siglo XIX con tierra del túmulo del sepulcro megalítico. En ella, el equipo de excavación ha encontrado restos de distintas épocas y distintos orígenes. Además de cerámicas del siglo XIX y otros restos del XVIII y esqueletos de animales, los expertos han encontrado varias piedras de ofitas pertenecientes a un martillo de minero y otro totalmente íntegro. Estas herramientas se utilizaron para trabajar las piedras con las que fue construido Menga.

Dolmenes de Antequera



Antes de ser restaurado

Dolmenes de Antequera



En los albores del solsticio de Verano, Menga se convierte en un lugar mágico, incidiendo la luz del sol directa hasta su séptimo ortostato. En este día, todos los años, se abren las puertas del recinto a las 6:45 para que el público pueda observar el fenómeno.

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Dolmenes de Antequera


En el Centro de Recepción se recomienda ver el audiovisual. En la construcción del Dolmen de Menga, su orientación parece que guardaba una relación visual con La Peña. En la primera fase de la construcción se excavaba una gran zanja donde se ubicarían los ortostatos.

Imágenes obtenidas de la Guía Oficial del Conjunto Arqueológico
Dolmenes de Antequera


El traslado y desplazamiento de las grandes losas se realizaría sobre un sistema de raíles de madera untado con grasas animales. Se izaban utilizando cuerdas y palancas de manera que la hacían caer verticalmente sobre la zanja.

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Una vez colocadas, se procedía a colmatar todo el espacio de tierra. Posteriormente se desplazaban las losas de cubierta hasta que descansaban sobre los ortostatos y pilares, tras lo cual, se retiraba el relleno.

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Video del proceso de construcción del dolmen de Menga





Dolmen de Viera

Aunque está documentado su conocimiento, al menos, desde el siglo XVI, a comienzos del siglo XX, entre 1903 y 1905, los hermanos Antonio y José Viera descubrieron definitivamente este segundo sepulcro, el de la Cueva Chica, que llevará desde entonces su apellido: Dolmen de Viera. Además, sus exploraciones les llevan a localizar un tercer sepulcro, alejado en este caso unos cuatro kilómetros.

El Dolmen de Viera puede considerarse un sepulcro de corredor, que estaría formado por un largo corredor segmentado en dos tramos, al final del cual se dispone una cámara de planta cuadrangular a la que se accede por medio de una puerta perforada cuadrangularmente en la primera losa. Edificado como Menga con técnica ortostática, tiene un recorrido interior de algo más de 21 m., longitud que puede ampliarse a más de 22 m. exteriormente teniendo en cuenta la dimensión de la losa de cubierta de la cámara y la que probablemente tuviera la que llegaría a cubrir su acceso exterior. Su anchura interior media, bastante regular, oscila entre 1.30 m. en sus tramos iniciales y 1.60 m. en el tramo final correspondiente a la cámara. Cada lateral del sepulcro debió estar formado por 16 losas, de las que se conservan 14 en el lateral izquierdo y 15 en el derecho, mientras que la cabecera está compuesta por una sola losa. De la cubierta se conservan 5 losas íntegras y fragmentos de otras dos, además pueden suponérsele la existencia de 3 ó incluso 4 losas más, desaparecidas en la actualidad. La altura interior media del sepulcro es de poco más de 2 m. El sepulcro se cubre con un túmulo de 50 m. de diámetro, estando orientado a levante, ligeramente hacia el sureste, por lo que sigue los patrones estándar ibéricos. Esto posibilita que en los amaneceres de los equinoccios de primavera y otoño los rayos del sol inunden su cámara sepulcral. El dolmen puede tener unos 4.500 años de antiguedad.


Túmulo del Dolmen de Viera

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El primer tramo del corredor ha perdido casi totalmente la cubierta.

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Desde la entrada hasta la cámara hay un corredor cubierto de 19 metros de longitud.

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Al final del corredor se encuentra la cámara funeraria.

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La cámara es un pequeño habitáculo de 1,6 m de ancho y 2 de altura. el orificio que vemos al fondo es el resultado de las labores de saqueo por parte de buscadores de tesoros, que creían que había otra estancia detrás. Cuando se encontraron estos sepulcros ya estaban desalojados de restos humanos y de ajuar.  Los cadáveres se depositaban en el suelo en posición fetal, acumulándose durante varias generaciones, a modo de mausoleo o panteón.

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Del cartel "El Megalitismo en Andalucía"
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En los amaneceres de los equinoccios de primavera y otoño los rayos del sol inunden su cámara sepulcral.

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Tholos o dolmen de El Romeral

Una vez realizada la visita a los dólmenes de Menga y Viera, abandonamos el recinto para desplazarnos en automóvil al Sepulcro Megalítico de El Romeral, situado a unos 4 km. de distancia. También fue descubierto por los hermanos Antonio y José Viera en un lugar conocido como Cerrillo Blanco.

El Sepulcro Megalítico o Tholos (construcción de falsa cúpula) de El Romeral es un típico sepulcro de falsa cúpula. Tiene un corredor de paredes de mampostería y cubierta adintelada que conserva 11 losas, con una longitud máxima conservada de 26.30 m., una anchura media de 1.50 m. y una altura media de 1.95 m. La cámara, con cubierta de falsa cúpula, tiene sus paredes ligeramente abovedadas, elaboradas en mampostería que terminan un una losa horizontal. Es de planta circular, con 5.20 m. de diámetro y 3.75 m. de altura. Al fondo de esta cámara se abre un vano que da acceso a un pequeño corredor que termina en otra cámara  mas reducida. La longitud total conservada del sepulcro supera ligeramente los 34 m. El sepulcro se cubre con un túmulo de 68 m. de diámetro y está orientado  sorprendentemente a un acimut de 199º, es decir, en el octante S-SO del horizonte y es uno de los poquísimos ejemplos de orientación a la mitad occidental del cielo en toda la Península Ibérica.

Su eje apunta exactamente a otra mole rocosa, la mayor elevación de la sierra de El Torcal, conocida como Camorro de las Siete Mesas. En el mediodía del solsticio de Invierno la luz del sol penetra hasta su segunda cámara sepulcral.


Entrada al yacimiento megalítico y túmulo del dolmen.
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Es  una construcción de tipo "Tholos". Estas estructuras funeraria en vez usar ortostatos y losas de cubiertas lo hacen mediante la elaboración de falsas cúpulas y mampostería. Esta construcción demuestra que el megalitismo como una arquitectura de grandes piedras es imprecisa, ya que en este caso se emplearon mampuestos, que son lajas de mediano y pequeño tamaño formando muros que hacen las funciones de ortostatos.

No está claro si el monumento de falsa cúpula en sí puede ser datado en el largo periodo estándar de construcción de megalitos (Neolítico, Edad del Cobre), en cuyo caso las inhumaciones del Bronce Final-Edad del Hierro serían una forma de “re-utilización”, o si por el contrario podría tratarse de un caso bastante tardío de arquitectura megalítica.

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"Cueva del Romeral. Descubierta por los hermanos Viera en 1903, declarada Monumento Histórico Artístico en 1931. Restaurada a expensas de la Sociedad Azucarera Antequerana bajo la dirección de la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas en 1940. Sepulcro de corredor y cámara funeraria con bóveda de falsa cúpula; pertenece a principios de la Edad del Bronce, año 1800 - 1700 Antes de Jesucristo."

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Las paredes, en lugar de ortostatos son muros de mampostería.

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Puerta de acceso a la cámara, con cuatro ortostatos y dos losas verticales.

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Entramos en la primera y gran cámara donde podemos apreciar la falsa cúpula. Para su construcción se empleó la técnica conocida como "aproximación de hiladas".

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Al otro lado se abre un pequeño corredor elevado unos 70 cm del suelo y da acceso a una pequeña cámara. Las paredes también son de mampostería.

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En el mediodía del Solsticio de Invierno la luz del sol penetra hasta su segunda cámara sepulcral.

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El Dolmen de Menga visto visto desde El romeral.

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Un poco mas de zoom.

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Una postal del año 1977 que tenía guardada.
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El Centro Solar Michael Hoskin

Para facilitar en lo posible la compresión de la idea sol-orientación que se observa en los dólmenes de Antequera, como preámbulo a la visita, se construyó en el año 2007 esta plaza en el camino de acceso al Campo de los Túmulos, llamada así en honor a uno de los pioneros en los estudios sobre Arqueoastronomía.

Se encuentra alineada con el eje del dolmen de Viera y orientada hacia la salida del sol por el horizonte en los equinoccios. La plaza se constituye en función de las direcciones de los puntos cardinales, dando a sus elementos un doble cometido funcional y astronómico.

Desde aquí y dirigiendo la mirada al horizonte donde se sitúa La Peña, se podrá comparar con la ilustración que nos ofrece el perfil grabado en el banco curvo que rodea la plaza donde se sitúa. En él se representan tres soles que indican su posición de salida por el horizonte en unos días muy concretos del año. El de la izquierda marca el solsticio de verano, el central los equinoccios y el de la derecha el solsticio de invierno.

Dolmenes de Antequera



Dolmenes de Antequera



Dolmenes de Antequera


Lo primero que observarían los grupos humanos que construyeron estos monumentos es que, situados en un lugar fijo de observación, el sol no sale todos los días por el mismo punto del horizonte. Mirando hacia el este, saldrá justo frente a nosotros en los equinoccios, es decir, los momentos en que el día y la noche tienen la misma duración. Esto ocurre dos veces al año, al comienzo de la primavera y al otoño. Pongámonos en el equinoccio de primavera. A lo largo de la misma, el sol saldrá cada día más hacia el norte hasta llegar a un punto extremo es el solsticio de verano, en el que los días son más largos y las noches más cortas. A partir de entonces, el sol irá retrocediendo cada mañana hasta volver al centro, es decir, al este: es el equinoccio de otoño. Luego, a medida que transcurre esta estación, el sol saldrá cada vez más hacia el sur, alcanzando su punto extremo en el solsticio de invierno, momento en el que los días son más cortos y las noches más largas. Después irá retrocediendo cada día hasta alcanzar el punto de partida, de nuevo el este, de nuevo el equinoccio de primavera. Así, habrá transcurrido un año y habremos establecido de forma exácta el principio y el fin de las cuatro estaciones.

Bajo los pies, en el centro del pavimiento, se representa la Rosa de Menga que, a modo de Rosa de los Vientos, marca las orientaciones de los principales dólmenes de la Península Ibérica. La orientación es un factor determinante en la comprensión del significado simbólico de la arquitectura dolménica. Cabe apuntar que los ciclos solares no pasaron desapercibidos para ninguna sociedad en la Antigüedad y, menos aun, para las megaliticas. Es más, estos ciclos astronómicos marcaban los ritmos en todos los aspectos de la vida; desde la cosecha a los rituales de la muerte. No sólo las construcciones ibéricas, sino también las europeas, tienden a orientar sus entradas, más o menos, hacia la salida de sol por el horizonte, tal como puede comprobar en la mayoría de las marcas representadas en la rosa. El caso de los megalitos antequeranos es, en este sentido, excepcional y representativo, teniendo cada uno de ellos orientaciones diferenciadas.

Dolmenes de Antequera



El reloj solar marca las horas del día a través de la sombra de su bastión, también llamado gnomon, en la cara norte durante la primavera y el verano y, en la cara sur, durante el otoño y el invierno. Dichas caras tienen marcadas en su superficie las unidades de tiempo. En los equinoccios la trayectoria del sol coincide con el plano del reloj, por lo que las horas se reflejan en el mismo gnomon. La meridiana nos indica el mediodía a lo largo del año.

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Dolmenes de Antequera



Dolmenes de Antequera



Dolmenes de Antequera



Dolmenes de Antequera

Por Real Orden de 1 de junio de 1886 fue declarado Monumento Nacional el Dolmen de Menga. A su vez, por Real Orden de 12 de julio de 1923 fueron declarados Monumentos Nacionales los Dólmenes de Menga y de Viera. El Dolmen de El Romeral pertenece al Tesoro Artístico Arqueológico Nacional por Real Decreto Ley de 9 de agosto de 1926 y fue declarado Monumento Histórico-Artístico en el Decreto de 3 de junio de 1931.  Recientemente, mediante el Decreto 25/2009, de 27 de enero, se inscribió en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Zona Arqueológica, el ámbito arqueológico de los Dólmenes de Antequera. La inclusión, en noviembre de 2011, de la candidatura de los Dólmenes de Antequera en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial supone alcanzar el umbral de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.


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Acabada la visita dimos un corto paseo por la ciudad de Antequera.

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Iglesia Colegial de San Sebastián

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Desde el Mirador de las Almenillas

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Peña de los Enamorados o "la mujer dormida", también conocida como "el indio de Antequera".

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Arco de los Gigantes y entrada al recinto monumental de La Alcazaba.

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Real Colegiata de Santa María la Mayor

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Termas romanas

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Bibliografia:

  • Dólmenes de Antequera, guía oficial del conjunto arqueológico.
  • Portal de Museos de Andalucía, Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera.
  • Memoria sobre el Templo Druida hallado en las cercanías de la ciudad de Antequera", de Rafael Mitjana, publicada en 1847. 
  • Menga: proceso de construcción (DVD)
  • Cartel "Las Celebraciones del Sol"
  • Cartel "El Megalitismo en Andalucía"

6 comentarios :

  1. Enriquecedor reportaje sobre los Dolmenes de Antequera, pienso volver a visitarlos porque en su momento no recibi toda esta informacion.

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  2. Muy interesante toda la información de los Dólmenes y su construcción.

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  3. Muy interesante y muy completo reportaje que desde luego invita a conocer el conjunto.muchas gracias!

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  4. ¡Muy interesante!. Acabo de escuchar un programa de Radio que hablaba sobre la recientísima declaración del lugar como Patrimonio de la Humanidad y he curioseado la web a ver que encontraba. Me ha sorprendido esta pagina, por lo bien documentado que tiene todo lo relativo al lugar. La próxima ocasión en que tenga de viajar por esa zona pasare a visitarlo. Enhorabuena a Antequera.

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  5. Que curiosa la alineación solar entre los dólmenes y la Peña de los Enamorados !!! La insólita percepción que tuvieron esos antiguos constructores por enmarcar un espacio sacro y orográfico !!!

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  6. Impresionante reportaje e ilustrado con un material fotográfico de primera, enorabuena!

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