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lunes, 14 de enero de 2019

Las pinturas de los tajos de Algodonales


Antes que nada deseo aclarar que aquí solo me limito a mostrar lo que fotografié y lo que leí en las publicaciones. Para nada pienso entrar en hacer juicios de valor. Solo hago referencia a la palabra "arte rupestre" en la traducción de los textos, jamás como una opinión propia. No atiendo a  correos, llamadas, ni peticiones de entrevistas de cualquier tipo relacionadas con este artículo. En esta entrada he puesto todo lo que sé y no tengo nada mas que contar.


En el Symposium Internacional sobre Arte Prehistórico (1979) celebrado en conmemoración del primer centenario del descubrimiento de las pinturas de Altamira (1879-1979), la arqueóloga belga Lya Dams y su marido Marcel Dams dieron a conocer la existencia de siete grupos de pinturas en Algodonales (Cádiz).  Las actas fueron publicadas en 1981, en francés, en un artículo titulado «La roche peinte d'Algodonales (Cádiz)». Según relatan en su publicación:

«A primera vista, estas pinturas se comprueba que son extremadamente engañosas, pero en nuestras visitas posteriores encontramos elementos de un gran interés para el desarrollo del arte rupestre esquemático de la península. La roca pintada de Algodonales es una pared rocosa calcárea del jurásico de alrededor de 1,2 km de largo total, suspendido sobre el pueblo del mismo nombre. Una fuente emerge del pie de la pared rocosa y otras numerosas fuentes, hoy secas, surgían de la pared pintada, que se inclina sobre el pueblo 150 m. El acceso a la pared se vuelve difícil por los escombros de piedras menudas en equilibrio inestable y gruesos bloques provenientes de derrumbamientos. Las pinturas no están situadas en verdaderos abrigos, porque se trata de paredes verticales, a veces provistas de una ligera inclinación. Hemos señalado 7 grupos de pinturas, separadas por otros trazos pintados que se han vuelto indescifrables por los agentes atmosféricos, la erosión y las coladas de calcita provenientes del rezume de la roca.». L. y M. Dams.

Posteriormente, en 1983, publican un artículo en la revista Zephyrus titulado «Considérations sur l'art rupestre schematique d'Andalousie». En dicha publicación hacen un análisis de las figuras femeninas de estas pinturas y añaden que «han continuado pintarrajeando la pared con más o menos suerte».

El hecho de declarar estas pinturas en el Symposium bastó para que fuesen declaradas BIC (Bien de Interés Cultural) y formar parte del patrimonio cultural, aunque nunca fueron de nuevo estudiadas en profundidad. Están incluidas en la base de datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía como Peña de Algodonales (grupos I al VII) y en la misma se puede leer que «deberían estudiarse nuevamente para discernir si realmente existen representaciones prehistóricas o son todas modernas».

En esta entrada del blog voy a limitarme a mostrar lo que he visto y a escribir literalmente algunos párrafos de lo que opinaban L. y M. Dams cuando publicaron los calcos. 

Calcos de los grupos de pinturas descubiertas y publicadas por Lya y Marcel Dams.

La Roca Pintada de Algodonales


En el año 2015 estuve hablando de estas pinturas con mi amigo Pedro Sánchez, del blog de senderismo El Tercer Tiempo y acordamos ir a buscarlas. Nos acompañó José María Gómez Martínez, persona conocedora del pueblo y de la Sierra de Líjar, que ya conocía la ubicación de un grupo de estas pinturas. Posteriormente realicé más visitas a la zona encontrando otros enclaves de pinturas aunque no todas.

Evidentemente, cuando las vimos se notaba muy descaradamente que las pinturas más visibles eran  modernas. En Algunas (muy pocas) no voy a negar que me plantean algunas dudas sobre si existieron otras de nuestros antepasados prehistóricos o no. Otras figuras solo son perceptibles actualmente tratando la fotografía digitalmente.

En mi búsqueda de información, antes de publicar esta entrada, contacté con José Luis Sánchez Mesa, conocido por sus amigos como Maese Algodonales, que también estuvo dispuesto a acompañarnos en nuestra primera visita pero finalmente no pudo. Hablamos gran rato por teléfono y me contó que antes del descubrimiento de las pinturas por los belgas, «un chico del pueblo conocido como Dieguito (omito los apellidos), soltero, de economía precaria, sin estudios ni trabajo, algo bohemio, le gustaba  mucho la pintura. Era autodidacta y en sus paseos por la sierra se dedicaba a pintar en sus piedras.  Los chicos del pueblo, como entretenimiento, acudían a la sierra para buscar o descubrir nuevas pinturas de Dieguito». Ya no vive en el pueblo, debe tener una avanzada edad y al parecer está siendo cuidado por sus hermanos.



Para llegar a la sierra caminamos hacia la parte alta del pueblo donde se ubica la ermita de la Virgencita. Está dedicada a la advocación de la Virgen de los Dolores y aquí se celebra en el mes de mayo una romería. ​ En sus proximidades se han encontrado diversos restos arqueológicos de interés, como el llamado tesorillo de Algodonales, formado por 79 dirhemes almohades de plata del siglo XI.

La Roca Pintada de Algodonales



En las inmediaciones de lo que hoy es Algodonales ya existieron asentamientos humanos que datan del Neolítico, como lo atestiguan los abrigos naturales de Cueva Santa, Chamusquina y Castillejo, donde se han encontrado entre otros restos, útiles del período Neolítico; o también los asentamientos del Cerro de la Botinera, con restos de poblados fortificados de la época ibérica, que perduraron durante la dominación romana. Tras la etapa de poder visigodo ocupan las tierras andaluzas los árabes de Tarik, Bajo el dominio árabe, esta población fue dependiente de su vecina Zahara de la Sierra.

La Roca Pintada de Algodonales



El origen de Algodonales radica en la política de repoblación de tierras reconquistadas a principios del siglo XVI. Los repartos de tierras proclamados hacia 1520 por la familia ducal de Arcos, los Ponce de León, abren la oportunidad para la colonización de Algodonales, que en 1566 adquiere el rango de aldea y obtiene la bula papal para construir una iglesia bajo la advocación de Santa Ana. Gracias a su resistencia contra las tropas napoleónicas se le da independencia del municipio de Zahara en 1817. Recibe entonces el título de ciudad y extensos territorios, que incluyen la Sierra de Líjar.

La Roca Pintada de Algodonales



La iglesia de Santa Ana se inauguró el 6 de noviembre de 1784 y se levanta sobre el solar de una primitiva y anterior parroquia.

La Roca Pintada de Algodonales



Comenzamos con el grupo II, una pared rocosa con grandes coladas de calcita negruzca.

La Roca Pintada de Algodonales



Las fotos realizadas tuve que tratarlas digitalmente para conseguir resaltar algunas pinturas que apenas eran perceptibles por el ojo humano. Este grupo es el único que me hace dudar sobre si es moderno o no.

La Roca Pintada de Algodonales



En este panel se aprecia con bastante dificultad el dibujo de una figura femenina. 

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales


Con el tratamiento digital se perciben dos figuras. Una de ellas, la de la derecha, ha perdido la pintura de la mitad superior y en la otra, a la izquierda, solo se distinguen muy dificilmente las extremidades.

«Son dos sujetos femeninos; su aspecto es excepcional, porque son de tipo longilíneo, en postura de carrera o de danza, con los brazos y piernas anormalmente estirados y musculatura poco marcada. Los dedos son largos y delgados, Los dedos de los pies encorvados excepcionalmente largos. El tocado puede ser un sombrero con grandes bordes doblados, o pueden ser los vestigios de un peinado en el que los cabellos forman mechones laterales a cada lado de la cara como en las mujeres IX y X del mismo grupo. El torso alargado lleva senos periformes y caídos.» L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales


Lya y Marcel Dams sugieren la relación de estas figuras femeninas con las de la Cueva de las Bailaoras. En la revista Zephyrus Nº 36 de enero de 1983, en su artículo «Considerátions sur l'art rupestre schématique d'Andalousie» escriben lo siguiente (traducido):

«Informamos en 1979 las representaciones femeninas de la roca pintada de Algodonales en la provincia de Cádiz, que podrían ser de época prehistórica y presentan igualmente caracteres negroides. Estas pinturas están en un estado espantoso, porque la roca pintada sobresale, y los han continuado pintarrajeando la pared con más o menos suerte. El aspecto longilíneo de estas mujeres, la delgadez de los miembros, los dedos de los pies prensiles, parecen indicar una influencia africana. En cuanto al tratamiento de los senos, muy voluminosos y contrastando con los largos senos periformes de las mujeres levantinas, están llenos de pintura en tinta (color) plano, con un pequeño espacio vacío en el lugar de la areola [el pezón], sea contorneados de pintura. Recordamos de nuevo, para hacer memoria, que en el arte levantino la reproducción de los pies es muy sumaria, generalmente de forma ovalada; aunque los dedos de los pies son visibles, en la fase final, no son nunca tan largos, ni de tipo prensil. Debe de haber otros elementos que refuercen la posibilidad de una penetración del arte rupestre del África del Norte en Andalucía, donde podría estar la base de las extrañas figuras de Las Bailadoras y de las de Algodonales. Esta penetración podría ser complementaria a los movimientos de navegación aumentando las relaciones y los contactos entre las poblaciones de las costas del Mediterráneo Occidental en el 3º y 2º milenios.» L. y M. Dams.

                       Figuras de la Cueva de las Bailaoras                 Figuras femeninas de la Roca Pintada de Algodonales

La Roca Pintada de Algodonales


Figuras rupestres africanas publicadas en uno de los numerosos tomos de las primeras ediciones de la Enciclopedia Espasa-Calpe. José Luis Sánchez Mesa, Maese Algodonales, opina que nuestro pintor Dieguito pudo inspirarse en ellas, ya que era uno de los pocos libros de la biblioteca de Algodonales a los que se tenía acceso en aquellos años.





Figura femenina de la Cueva de las Bailaoras (podéis ver el reportaje completo en este mismo blog).

La Roca Pintada de Algodonales



Cerca de las mujeres hay otra figura en un rojo más claro, una especie de reticulado y esquemas complejos de interpretar.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



Más a la derecha se ven otros trazos de color rojo.

La Roca Pintada de Algodonales


La Roca Pintada de Algodonales



En esta figura solo quedan los trazos rojos. En el calco se puede ver que la zona central había sido rellenada con dibujos modernos. Ahora comprobamos que han desaparecido en menos de 40 años. Esto me plantea un interrogante sobre la antiguedad de estos trazos que aun perduran.

«...la parte central ha sido rascada para esbozar una cara con ojos almendrados, probablemente femenina, y en la parte inferior un contorno claro de hombre o niño.» L. y M. Dams. 

La Roca Pintada de Algodonales



Refieren los Dams  que aquí se podían ver dos ciervas blancas de aspecto naturalista, muy borradas. 

La Roca Pintada de Algodonales



Hay otra figura apenas perceptible, grabada con trazos pocos profundos y parcialmente pintada en blanco. El tocado en arco es del mismo tipo que el de otras figuras femeninas.

La Roca Pintada de Algodonales



A cierta distancia se encuentra el panel de pinturas catalogado como grupo VII.

La Roca Pintada de Algodonales


La Roca Pintada de Algodonales



A la izquierda de este grupo hay una figura parecida a un ciervo «con la cornamenta rígida y esquemática; su color original es oscuro (marrón), ha sido repintado en rojo claro con acentuación del contorno y rayas del tronco.» L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



Si nos movemos de izquierda a derecha vemos una figura femenina que «está repintado sobre una figura negra más antigua, de la cual solamente subsisten vagos contornos; el repintado es rojo, del mismo rojo que los retoques del ciervo I. El tocado en semicírculo está muy adornado, la falda corta y ahuecada lleva igualmente adornos, quizás un bordado, y los senos desnudos parecen surgir de un corsé».... «una colada de calcita ha sido acentuada con pintura azul de tono fuerte para formar una figura masculina fálica.» L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



A la derecha de la que he apodado "la mujer de rojo" hay otro conjunto de figuras:

«Este conjunto está dominado por el macho cabrío naturalista, cuyo color blanco se ha integrado casi en la roca; está mezclado con signos negruzcos. Un poco más abajo, un pequeño cérvido oscuro (marrón) ha sido repintado en negro con rayas; es igualmente posible que se trate de un macho cabrío cuyos cuernos han sido modificados en cuernos de ciervo; más abajo, hay un signo solar marrón. A la derecha, un curioso signo, ha sido construido alrededor de un trazo serpentiforme pintado originalmente en marrón; ha sido posteriormente repintado en negro. Además se ha añadido una decoración compuesta de pequeñas puntuaciones y trazos curvos, pintados en azul fuerte.» L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



Un primer plano del «macho cabrío naturalista, cuyo color blanco se ha integrado casi en la roca»  L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales



Justo sobre la cabeza de "la mujer de rojo" «hay otra figura femenina de aspecto esquemático, está pintada en negro sobre una figura blanca más antigua.» L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



A la derecha de "la mujer de rojo" también se puede ver mediante tratamiento digital otras dos figuras cuyo color blanco se ha integrado en la roca.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



Algo por encima del "macho cabrío", una colada natural ha sido resaltada en color azul para dar forma a otras dos figuras femeninas. Aun se aprecia la cara y el tocado de una de ellas.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



Más a la derecha hay otro grupo de figuras cuyo color dominante a primera vista es el azul.

La Roca Pintada de Algodonales


La Roca Pintada de Algodonales



«Un gran signo evoca un girasol; ha sido construido por una primera serie de rombos con trazo ovalado, el interior pintado en negro y muy borrados; posteriormente, se han recubierto estos signos de triángulos y rellenando el contrario de puntos, todo pintado en azul chillón.» L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales


En esta figura parecida a una "estrella nazarí" aun se pueden ver  a la izquierda un par de signos romboides que conserva el color negro, más antiguo que el azul.

La Roca Pintada de Algodonales



A la derecha del "girasol" y en color azul vemos la figura de lo que parece un tallo o rama con hojas ovaladas, aunque según el calco  L. y M. Dams solo distinguen «un gran signo cruciforme de color azul que está encuadrado por dos motivos oculares pintados en negro y poco visibles.»

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



Encima de la figura anterior una colada natural ha sido rodeada con pequeños palitos de la misma tonalidad. Con el tratamiento digital se aprecian cuatro patitas que parece corresponder a algún tipo lagarto o reptil.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



En este recorte de la foto anterior pongo centrada la figura femenina, con un tocado parecido a la de otras que ya hemos visto.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



Muy cercano a este panel, en una pequeña oquedad, una espesa colada ha sido transformada en una figura con las manos juntas envuelta en un halo y con la inscripción "AVE MARÍA". En la foto estoy con José María Gómez , nuestro anfitrión.



La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



En la zona superior derecha hay una pequeña figura humana pintada en negro con restos de trazos azules.

La Roca Pintada de Algodonales



 A más de un centenar de metros del grupo anterior, una gran roca «conserva el trazo muy borroso de una pareja de 60 cm de altura media. El sujeto de la izquierda es un hombre delgado en postura sentada con las costillas y clavículas fuertemente marcadas, pintadas en amarillo ocre sobre la pintura blanca original, que es un blanco borroso. La figura femenina de la derecha no conserva más que pocos trazos de pintura amarilla; su tocado ha sido retocado con el mismo azul chillón.» L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales



En un hueco de otra roca hay «un árbol o arbusto repintado en azul sobre el blanco original, así como un hombre esquemático con tocado semicircular, blandiendo una rama o un arbusto.» L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales



Pintura manifiestamente moderna (como otras).

La Roca Pintada de Algodonales



Por aquella zona se encuentra la conocida como Cueva Santa. Aquí se ha hallado cerámica prehistórica hecha a mano y restos de lucernas árabes. «Una pequeña gruta, accesible hasta una profundidad de 35m; es un pasillo que mide 1,50 m en la entrada, y se amplía hasta los 3 m; el suelo está sembrado de gruesos bloques caídos del techo. Los trazos grabados se descubren por varios sitios, pero las paredes están completamente ennegrecidas por los fuegos de los pastores y el suelo ha sido devastado por los buscadores de tesoros» L. y M. Dams.

La Roca Pintada de Algodonales



Hace varias décadas se construyeron varios muros de contención para detener los desprendimientos peligrosos de roca hacia el pueblo. En el 2006, debido a nuevos desprendimientos en años anteriores, se reforzó la seguridad con la instalación de una malla metálica que circunda toda esta zona alta del pueblo cercana a la ermita.

La Roca Pintada de Algodonales


También encontramos unas fechas y letras grabadas sobre cemento en el año 1986. Curiosamente en el de la izquierda se puede leer el nombre de "DIEGO EL....", pero creo que corresponde a algunos de los obreros y no a nuestro pintor. En el otro leemos "2-1-86 al 15-1-86 MALOS TIEMPOS".

La Roca Pintada de Algodonales La Roca Pintada de Algodonales


¿Os han gustado las fotos del pueblo de Algodonales y su panorámica? Os puedo asegurar que son verdaderas, modernas y recientes. En cuanto a las pinturas que describen los Dams, evidentemente casi todas son modernas (creo que sería muy arriesgado y pretensioso decir «todas»). En menos de 40 años muchas de las que aparecen en los calcos ya han desaparecido por los efectos de la erosión y la humedad. Por no cerrar todas las puertas, me siento obligado a pensar en la posibilidad de la existencia de pinturas más antiguas, (prehistóricas o no). 

¿Todas fueron pintadas por Dieguito? Vuelvo a escribir lo mismo que se puede leer en la base de datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía: «deberían estudiarse nuevamente para discernir si realmente existen representaciones prehistóricas o son todas modernas».

Por ultimo, vuelvo a repetir lo que escribí en el comienzo:

Antes que nada deseo aclarar que aquí solo me limito a mostrar lo que fotografié y lo que leí en las publicaciones. Para nada pienso entrar en hacer juicios de valor. Solo hago referencia a la palabra "arte rupestre" en la traducción de los textos, jamás como una opinión propia. No atiendo a  correos, llamadas, ni peticiones de entrevistas de cualquier tipo relacionadas con este artículo. En esta entrada he puesto todo lo que sé y no tengo nada mas que contar.


Bibliografía:

  • «La roche peinte d’Algodonales (Cádiz)», de Lya y Marcel Dams.
  • «Considerátions sur l'art rupestre schématique d'Andalousie», de Lya y Marcel Dams.
  • Patrimonio Inmueble de Andalucía, de la Web del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

Agradecimientos a:
  • Pedro Sánchez Gil por su colaboración y mediación.
  • José María Gómez Martínez por mostrarnos el grupo VII de pinturas.
  • José Luis Sánchez Mesa, Maese Algodonales.
  • José María Gutiérrez,  arqueólogo y director-conservador del Museo Histórico Municipal de Villamartín (Cádiz).
  • Fernando Sánchez Lozano.
  • Rosa Vila Fernández por las traducciones.
  • Ernesto Pangusión Cigales.



lunes, 9 de marzo de 2015

Saepo


En la cumbre del Cerro de la Botinera (Algodonales), a unos 500 m. sobre el nivel del mar, se encuentra un importante "oppidum" perteneciente a un asentamiento íbero-romano, datable en los siglos II a.C a II d.C. La presencia de importantes restos de época ibérica y romana de entidad han hecho pensar que en el Cerro de la Botinera estuviese ubicada la Saepo de Plinio.

Plinio situa la ciudad de SAEPO en el Conventus Hispalensis y en la región de la Beturia Céltica. También habla de otra ciudad con nombre parecido, Vsaepo, y la incluye en el Conventus Gaditanus.

En la Dehesa de la Fantasía, cerca de Cortes de la Frontera, se encontraron inscripciones dedicadas por la RES P(ublica) VSAEPONENSIUM a varios emperadores. Durante mucho tiempo se pensó que las dos citas de Plinio (Saepo y Vsaepo) correspondían a una misma ciudad, hasta el descubrimiento del pedestal de Olvera.

En la primavera de 1982, en una finca situada a dos kilómetros, el cortijo Vistalegre, en el término municipal de Olvera (Cádiz), se recuperó un cipo reutilizado en una villa bajoimperial con la inscripción funeraria de M. Clodius Rufinu que hace referencia a la ciudad de SAEPO:

Saepo
IMP(eratori) CAES(ari) D[ivi Ner]
VAE F(ilio) NE[rv]AE TRAIANO
[optimo a]VG(vsto) GER(manico) DACI-
CO. PART(h)ICO PONT(ifici) MAX(imo)
TRIB(unicia) POT(estate) XIIX IMP(eratori)X
CO(n)S(uli) VI P(atri) P(atriae)
RES P(ublica) SAEPONENSIVM
STATVAM TRIUMP(h)ALEM
EX D(ecreto) D(ecurionum) DEDIT


"En honor del Emperador César Nerva Trajano, hijo del divino Nerva, Óptimo, Augusto, Germánico, Dácico, Pártico, Pontífice Máximo, en su decimoctava potestad tribunicia, aclamado Emperador por décima vez, cónsul en seis ocasiones, y Padre de la Patria, la República de los Saeponenses erigió una estatua por decreto de los Decuriones"



Esta inscripción permitió aclarar definitivamente el dilema. Plinio tenía razón, se trata de dos ciudades distintas ubicadas donde Plinio decía, una al Norte, Saepo, en el Conventus Hispalensis, en las proximidades del cortijo de Vistalegre, posiblemente en el Cerro de la Botinera (Algodonales,) y otra mucho más al sur, Vsaepo (Saepona), en el Conventus Gaditanus, en la Dehesa de la Fantasía, término de Cortes de la Frontera.


El Cerro de la Botinera está situado en el término de Algodonales y en una finca privada. Acudimos con el permiso de su propietario.

Saepo



El yacimiento del Cerro de la Botinera estaba incluido en el programa Arquosierra, perteneciente a la "Ruta Arqueoloógica de los Pueblos Blancos". Aquí vemos lo que iba a ser el futuro centro de visitantes. El propietario de la finca nos dijo que había dado todo tipo de facilidades a la administración, pero el proyecto se paró y ahí quedó la cosa.

Saepo



Se construyeron accesos para los futuros visitantes.

Saepo


Pero nunca llegó a ser inaugurado.

Saepo



Llegamos al Cerro por su cara mas accesible y donde se encuentran la mayor parte de los restos arqueológicos.

Saepo



Lo primero que vemos en su ladera es esta antigua era del siglo pasado en la que se han reutilizado ladrillos romanos y algún sillar. La economía de los antiguos  habitantres de este yacimiento se basaría principalmente en actividades agrícolas y ganaderas. Lo molinos de mano encontrados evidencian el predominio del cereal en los cultivos.

Saepo



Desde la misma era se pueden ver los restos de la muralla que defendían el poblado ibérico.

Saepo



Los restos de la muralla ciclópea mas arriba.

Saepo



Cuando comenzamos a subir al cerro lo primero que nos llama la atención es esta casa de principios del siglo XX que reutilizó el  muro  de una de las cisternas romanas para su construcción.






Saepo



Vamos subiendo hacia la loma del cerro.

Saepo



Hay restos de muros y muralla diseminados.

Saepo



Saepo



Los restos de muros que aun podemos ver son pertenecientes a construcciones sobre todo de época romana alto-imperial.

Saepo



Saepo



Las dos construcciones principales cuyos restos emergen son cisternas, de época romana que almacenarían agua de lluvia. Se conservan restos de muros de opus incertum y opus signinum que formarían parte de la cubierta abovedada. La casa de principios de siglo pasado que vimos cercana a la era reutilizó el  muro  de una de ellas.

Saepo



Saepo



Saepo



Restos de la muralla ciclópea en la loma del cerro.
Saepo




Saepo



Saepo



En algunas zonas encontramos restos de cerámicas y materiales constructivos como ladrillos y tégulas.

Saepo



Saepo



Saepo


 Saepo



Desde el oppidum se divisan los principales asentamientos del territorio, como son Pruna, Olvera, El Gastor, Zahara e incluso Acinipo.

Olvera

Saepo


Saepo



El Gastor

Saepo



Zahara de la Sierra

Saepo


Fuentes consultadas:

- Arqueología e Historia Local. Estado actual en la Sierra de Cádiz. Coord..: L. J. Guerrero. Papeles de Historia, nº 4. Madrid, 1999.

Trajano: Part(h)icus, Trib. pot. XIIX, imp. X , de Julián González. Archivo español de
arqueología, 60:155/156 (1987) p.237

- Wikimapia - Algodonales

- Proposición de declaración de B.I.C. al Parlamento Andaluz







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El Dibujo del Tiempo